Pediatría de urgencia · Checklist

Reanimación pediátrica

Hay un hecho que ordena esta página entera, y conviene decirlo antes de la primera dosis: el paro del niño casi nunca empieza en el corazón. Empieza como una insuficiencia respiratoria o un shock que venían avanzando y que nadie detuvo, de modo que cuando el pulso se pierde el problema de fondo ya lleva un rato instalado y el miocardio está hipóxico, no eléctricamente enfermo. De ahí las dos consecuencias prácticas que recorren todo lo que sigue: la mejor reanimación pediátrica es la que no llega a ocurrir —y eso se juega en la sección 01, no en la del carro de paro—, y cuando ya ocurrió, oxigenar y ventilar no es un paso más del algoritmo: es el tratamiento. En el niño, las compresiones sin ventilación son media reanimación.

Y hay una rama que invierte todo lo anterior. En el paro traumático la causa no es hipóxica sino mecánica —se desangró, el aire le comprime el corazón, el pericardio está lleno, el pulmón no se expande—, y ahí el fármaco no resuelve nada: lo que resuelve es deshacer la causa en los primeros minutos, varias manos a la vez. Por eso esta página tiene dos caminos y una sola pregunta para elegirlos, en la sección 03. Confundirlos cuesta vidas en las dos direcciones: dar adrenalina a un niño exanguinado y perder el tiempo, o buscar una causa quirúrgica donde lo único que hacía falta era ventilar.

El alcance es el del lactante, el niño y el adolescente (de los primeros días de vida a los 18 años), atendidos en un servicio de urgencia general —no en una unidad de cuidados intensivos pediátricos—, en los minutos en que el equipo pediátrico o el intensivista todavía no llegó. La reanimación del recién nacido en el momento del parto es otra cosa, con otro algoritmo y otra relación de compresiones, y tiene su propia página.

ANTES
El paro que se puede evitar
Reconocer al niño que se está deteriorando · y la bradicardia como preparo
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⚠️ La sección más importante de esta página es esta, y es la que menos se lee. El paro pediátrico de origen médico es el final de una pendiente, no un rayo: el niño llevaba horas o minutos con insuficiencia respiratoria o con shock, y la pendiente era visible. Reconocerlo antes es la única intervención con un efecto grande; todo lo que viene después de la pérdida del pulso tiene un rendimiento mucho peor. Si estás leyendo esta página con un niño enfermo al lado pero con pulso, estás en el único momento en que casi todo todavía se puede cambiar.
Lo primero, desde la puerta y sin tocar: el triángulo de evaluación pediátrica
👁️Apariencia. Tono, interacción, consuelo, mirada, llanto, habla. Un lactante que no se consuela, que no fija la mirada o que está «demasiado tranquilo» para lo enfermo que se ve, es un lactante grave. El cambio de conducta que la madre o el padre describen —«está raro», «no es él»— es un dato clínico, no una impresión.
🫁Trabajo respiratorio. Posición que adopta, retracciones, aleteo nasal, quejido, cabeceo en el lactante, estridor o sibilancias audibles, ruidos ausentes. El dato más grave de todos es el que parece una mejoría: el niño agotado deja de luchar y el trabajo respiratorio «baja» justo antes del paro.
🩸Circulación cutánea. Palidez, piel marmórea, cianosis, extremidades frías con un límite nítido respecto del tronco. Después, al tocar: llene capilar, temperatura de las extremidades, amplitud del pulso central y periférico.
📉 En el niño, la presión arterial se cae al final. El gasto cardíaco del niño depende sobre todo de la frecuencia, y su capacidad de vasoconstricción es excelente: puede perder una fracción importante de la volemia o estar en shock séptico con presión arterial normal. El shock pediátrico se reconoce por taquicardia, llene capilar prolongado, extremidades frías, pulso periférico débil, taquipnea sin esfuerzo y deterioro del nivel de conciencia, y no por la cifra de presión. Esperar la hipotensión para tratar un shock pediátrico es esperar el paro: cuando aparece, la descompensación ya ocurrió.
Los cuatro patrones que anuncian el paro
①Insuficiencia respiratoria que se agota. Taquipnea que se vuelve bradipnea o irregular, respiración en boqueo, tórax silencioso, saturación que no sube con oxígeno, somnolencia. Este es el camino más frecuente al paro pediátrico, y se interrumpe con vía aérea, oxígeno y ventilación asistida —no con esperar.
②Shock que se descompensa. Taquicardia extrema, llene capilar sobre 3 segundos, pulso periférico ausente, diuresis que cae, lactato que sube, y por fin hipotensión. Séptico, hipovolémico, cardiogénico, obstructivo o anafiláctico: el patrón de reconocimiento es el mismo, el tratamiento no.
③Bradicardia con mala perfusión. Es un preparo, no una arritmia. En el niño la bradicardia es casi siempre hipóxica, y por eso el tratamiento de primera línea no es la atropina ni el marcapasos: es oxígeno y ventilación, y buscar las dos causas que hay que descartar enseguida —hipoxia y aumento de la presión intracraneal—. Si la frecuencia sigue bajo 60 por minuto con signos de hipoperfusión pese a oxigenación y ventilación adecuadas, se inician compresiones, aunque haya pulso.
④Deterioro neurológico. Convulsión prolongada, Glasgow que cae, pupilas asimétricas, postura anómala, hipertensión con bradicardia y respiración irregular (tríada de Cushing). Protege la vía aérea y trata la causa: hipoglicemia, intoxicación, trauma, infección del sistema nervioso central, hipertensión endocraneal.
Los nueve gestos antes de que se detenga
📊 Por qué el bolo de volumen se da reevaluando y no de corrido. En el ensayo FEAST (Maitland, NEJM 2011), 3141 niños con fiebre y mala perfusión en Uganda, Kenia y Tanzania fueron aleatorizados a bolo de albúmina, bolo de suero fisiológico o sin bolo: la mortalidad a 48 horas fue de 10,6 %, 10,5 % y 7,3 % respectivamente —riesgo relativo de cualquier bolo frente a no bolo 1,45 (IC 95 % 1,13–1,86)—, y el reclutamiento se detuvo. Hay que ser honesto sobre el alcance: fue un ensayo en entornos de recursos limitados, sin ventilación mecánica ni cuidados intensivos disponibles, con 57 % de malaria, y excluyó desnutrición y gastroenteritis; no demuestra que el volumen esté contraindicado en el shock séptico pediátrico de un servicio con cuidados intensivos, y las guías de la Surviving Sepsis Campaign pediátrica siguen recomendando bolos donde hay cuidados intensivos disponibles, con una conducta distinta donde no los hay. Lo que sí dejó instalado, y es lo que esta página recoge, es que el volumen en el niño es un fármaco con dosis y con techo: se da en bolos pequeños, se mira el efecto, y se cambia a vasoactivo en vez de insistir.
✖ Lo que no hay que hacer con el niño que se está deteriorando
  • Esperar la hipotensión para llamarlo shock.La presión arterial del niño se mantiene normal hasta muy tarde. El umbral de hipotensión sirve para confirmar que ya se descompensó, no para decidir si tratar.
  • Interpretar la bradicardia como una arritmia que necesita atropina o marcapasos.En el niño es hipoxia hasta que se demuestre lo contrario, y el tratamiento es oxígeno y ventilación. La atropina tiene un lugar acotado —bradicardia de tono vagal o por bloqueo colinérgico— y no es la primera respuesta.
  • Tranquilizarse porque el trabajo respiratorio «mejoró».En un niño que llevaba horas luchando, la caída del esfuerzo respiratorio con somnolencia es agotamiento, no mejoría, y precede al paro en minutos.
  • Intubar «para estabilizar» a un niño con shock no resuelto.La inducción y la presión positiva en un niño hipovolémico o con shock descompensado pueden producir el paro que se quería evitar: primero volumen y vasoactivo, acceso asegurado, dosis de inducción reducidas y el equipo avisado de que puede caer. Las dosis, los fármacos y la secuencia se verifican con el protocolo institucional.
  • Postergar la glicemia, la temperatura y el peso.Son tres mediciones que cuestan segundos y cambian conductas: la hipoglicemia se trata, la hipotermia se corrige y se evita, y el peso es la base de todas las dosis.
  • Dejar a la familia fuera sin explicación.Más allá de lo humano, el acompañante es la fuente del peso, los antecedentes, las alergias, los fármacos de la casa, la cardiopatía conocida y la posibilidad de una intoxicación. Es parte del equipo de información, y a la vez alguien a quien hay que cuidar.
Por qué esta lista está antes del cronómetro. Porque todos los errores de arriba se cometen con el niño todavía con pulso, y cada uno acerca el momento en que deja de tenerlo. La reanimación pediátrica que mejor resultado tiene es la que se evita; la segunda mejor es la que empieza con el equipo ya armado y el peso ya escrito en la pizarra.
02
Cronómetro e hitos
Parte el reloj cuando se pierde el pulso, no cuando llega la ayuda
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Detenido · parte el reloj en el momento en que se reconoce el paro
⏱️ Todas las metas de este cronómetro son propuestas de esta página, con una sola excepción parcial. La excepción es la precocidad de la adrenalina en el ritmo no desfibrilable: en la cohorte de 1558 niños con paro intrahospitalario y ritmo no desfibrilable del registro Get With the Guidelines–Resuscitation (Andersen, JAMA 2015), cada minuto de demora se asoció a menor supervivencia al alta (riesgo relativo ajustado 0,95 por minuto [IC 95 % 0,93–0,98]), y los que la recibieron después de 5 minutos sobrevivieron menos que los que la recibieron antes (21,0 % frente a 33,1 %; RR ajustado 0,75 [0,60–0,93]). Es un estudio observacional —la demora puede marcar reanimaciones peores por otras razones—, de modo que lo que sostiene es la dirección, no un plazo exacto. Las demás metas —20, 60, 90, 240, 300, 600 y 1200 segundos— son referenciales, están puestas para ordenar la secuencia y hacer visible la demora, y deben verificarse con el protocolo institucional.
Los tres relojes que corren en paralelo
🫁El reloj de la oxigenación. Es el que manda en el paro médico. El paro pediátrico llega ya hipóxico, de modo que cada ciclo con un pecho que no se mueve es un ciclo perdido. Si solo se puede hacer una cosa bien, es que entre aire y salga, con compresiones que no se interrumpan para lograrlo.
🩸El reloj de la hemorragia. Es el que manda en el paro traumático, y es mucho más corto. Un niño exanguinado no se recupera con adrenalina: se recupera —cuando se recupera— porque alguien detuvo el sangrado, descomprimió el tórax y repuso sangre en los primeros minutos. Acá el reloj no mide ciclos de reanimación, mide minutos hasta la causa resuelta.
🧠El reloj neurológico. Empieza en el mismo segundo y sigue mucho después del retorno de circulación: lo que se gana en la sección 09 —evitar la hipotensión, la hipoxia, la hiperoxia, la hipercapnia, la fiebre, la hipoglicemia y las convulsiones— se mide en meses, no en minutos. Es el reloj que más fácil se olvida porque su alarma suena tarde.
🔁 Y un cuarto reloj, el de los dos minutos. La estructura de la reanimación son ciclos de 2 minutos: se comprime sin mirar el monitor, y en el cambio de ciclo se cambia a quien comprime —porque la calidad cae con el cansancio mucho antes de que el reanimador lo note—, se revisa el ritmo en una pausa lo más corta posible y se vuelve. La adrenalina, cuando corresponde, va cada 3 a 5 minutos, es decir cada uno o dos ciclos: conviene cantarla en voz alta para no perder la cuenta.
0% del checklist
03
Los primeros 60 segundos · la bifurcación
Dos preguntas: ¿es un paro? y ¿es trauma?
Primera pregunta · ¿es un paro?
No responde, no respira o solo boquea. El boqueo es un patrón agónico y no es respiración: contarlo como respiración es el error que más retrasa el inicio de las compresiones.
Buscar pulso central, un máximo de 10 segundos, y solo si hay personal entrenado. Braquial o femoral en el lactante, carotídeo o femoral en el niño. La palpación del pulso en el niño es poco fiable incluso para personal experimentado: ante la duda, se asume paro y se comprime. El costo de comprimir a un niño que tenía pulso es muy inferior al de no comprimir a uno que no lo tenía.
La bradicardia profunda con hipoperfusión se trata como paro. Frecuencia bajo 60 por minuto con signos de hipoperfusión que no mejora con oxigenación y ventilación adecuadas: se inician compresiones. Es una particularidad pediátrica que no existe en el adulto, y es la que más veces se omite.
Compresiones ya, y ayuda pedida en el mismo gesto. El monitor, el acceso y los fármacos vienen después. Nada de lo que viene después compensa un retraso en empezar.
Segunda pregunta · ¿es trauma?
🔀 Esta pregunta cambia el algoritmo completo, y hay que hacerla en voz alta. No es un matiz: en el paro médico la causa es hipóxica y el tratamiento es comprimir, ventilar, desfibrilar si corresponde y dar adrenalina. En el paro traumático la causa es mecánica y el tratamiento es deshacerla —hemorragia, neumotórax a tensión, taponamiento, hipoxia—, con varias manos a la vez y con la adrenalina en un lugar muy secundario. El error de tratar un paro traumático como si fuera médico es uno de los más frecuentes y de los más caros: se gastan ciclos y dosis mientras la causa sigue intacta.
NO RESPONDE · NO RESPIRA Comprimir ya · pedir ayuda en el mismo gesto el boqueo no es respiración ¿HAY TRAUMA? en voz alta, para todo el equipo NO SÍ PARO MÉDICO · causa hipóxica 1 · Comprimir 15:2 · profundidad ⅓ del tórax 2 · Ventilar con bolsa y mascarilla + oxígeno 3 · Monitor · identificar el ritmo 4 · Desfibrilable → descarga · no → adrenalina 5 · Adrenalina 0,01 mg/kg cada 3–5 min 6 · Causas reversibles · ciclos de 2 min la ventilación ES el tratamiento secciones 04 · 05 · 06 · 07 PARO TRAUMÁTICO · causa mecánica Las cuatro, a la vez, no en orden: H · Hemorragia → comprimir, torniquete, pelvis, sangre O · Oxigenación → vía aérea y ventilación T · Tensión → descomprimir ambos hemitórax T · Taponamiento → ecografía · toracotomía Adrenalina: lugar secundario y discutido comprimir no sustituye resolver la causa sección 08
Esquema 1 · la bifurcación de los primeros 60 segundos. Las compresiones empiezan en los dos caminos y antes de cualquier pregunta. Lo que cambia según la respuesta a «¿hay trauma?» es qué se hace en paralelo con las compresiones: en el paro médico, ventilar y seguir el ritmo; en el traumático, deshacer las cuatro causas mecánicas simultáneamente. Dibujo orientativo, no a escala.
Orientador · ¿qué toca ahora?
Marca el contexto y el estado circulatorio. El orientador devuelve el siguiente paso del algoritmo, no un diagnóstico.
Advertencia. Esta herramienta reproduce la lógica del algoritmo de soporte vital pediátrico en su forma más simple y no es una regla de decisión validada: no incorpora la edad, la comorbilidad, la cardiopatía congénita, el tiempo transcurrido ni el juicio del equipo. El algoritmo vigente del servicio es el que manda, y la reevaluación es continua.
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Reanimación de calidad · la técnica por edad
Lo único que de verdad depende del equipo que está en el box
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🎯 De todo lo que se hace en un paro, la calidad de las compresiones y de la ventilación es lo que más depende de quién está en la sala y lo que peor se audita. La profundidad insuficiente, el retroceso incompleto, la frecuencia demasiado rápida y, sobre todo, las pausas, no dejan rastro en la ficha: por eso conviene que alguien tenga el rol explícito de mirar la reanimación y decirlo en voz alta. «Más profundo», «más lento», «deja que el pecho vuelva», «cambio de compresor», «vuelve a comprimir ya» son frases de tratamiento.
LACTANTE · menos de 1 año línea mamilar dos pulgares abrazando el tórax o dos dedos si estás solo ≈ 4 cm de profundidad NIÑO · 1 año a la pubertad talón de una mano dos manos si el niño es grande ≈ 5 cm de profundidad LAS CINCO REGLAS Punto: mitad inferior del esternón Profundidad: ⅓ del tórax Frecuencia: 100–120 / min Retroceso: completo, sin apoyarse Pausas: las mínimas posibles superficie dura · cambio cada 2 min 15 : 2 quince compresiones, dos ventilaciones — con dos o más reanimadores del equipo de salud, en lactante y en niño 30 : 2 si estás solo, o si quien reanima es un lego — porque interrumpir menos vale más que la relación exacta con vía aérea avanzada: compresiones continuas, sin pausa para ventilar
Esquema 2 · la técnica por edad y las cinco reglas. Las profundidades en centímetros son equivalencias aproximadas del criterio real, que es un tercio del diámetro anteroposterior del tórax; en el adolescente se usa la referencia del adulto y conviene no pasar de unos 6 cm. Dibujo orientativo, no a escala ni ilustración anatómica.
Los nueve gestos de la reanimación de calidad
✖ Los errores que más degradan una reanimación pediátrica
  • Comprimir superficial «porque es un niño».Es el error más frecuente y el más costoso. El criterio es un tercio del tórax, y en el lactante eso es más hundimiento del que la intuición sugiere.
  • Hiperventilar.Ventilar rápido y con volúmenes grandes sube la presión intratorácica, reduce el retorno venoso y baja el flujo que generan las compresiones. En el niño, además, distiende el estómago y empeora la mecánica. Volumen: el que hace que el pecho suba, y nada más.
  • Interrumpir las compresiones para intubar, para el acceso, para la ecografía o para «ver si volvió».Todo eso se hace con las compresiones andando o en la pausa programada de los 2 minutos. La ecografía a pie de cama se hace durante la pausa de análisis del ritmo y con un operador que ya sepa qué busca.
  • Reanimar sin peso escrito.Sin peso no hay dosis, ni energía de desfibrilación, ni volumen, ni calibre. Y el peso cantado de memoria se recuerda mal: va escrito donde todos lo vean.
  • Usar el algoritmo de adulto en un adolescente sin pensarlo, o el de niño en un adolescente grande.En la práctica, desde la pubertad se usa la referencia del adulto. Lo que no cambia con la edad es que si el paro fue hipóxico, la ventilación sigue siendo el tratamiento.
  • Reanimar en silencio.Sin un líder que diga lo que viene, sin cantar la hora de las dosis y sin revisar las causas reversibles en voz alta, cada integrante tiene su propia versión de lo que está pasando. El registro en tiempo real no es burocracia: es el mecanismo por el que el equipo comparte una sola cuenta del tiempo.
El denominador común. Casi todos estos errores son maneras de reducir el flujo: comprimir poco, dejar el pecho apoyado, interrumpir, o llenar el tórax de presión. Lo que se está tratando de producir con las manos es perfusión coronaria y cerebral, y eso se construye compresión a compresión y se pierde entera en cada pausa.
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Vía aérea y ventilación
Por qué en el niño no existe la reanimación solo con compresiones
🫁 Esta es la diferencia conceptual más importante entre la reanimación del niño y la del adulto. En el adulto, el paro súbito es habitualmente eléctrico sobre una sangre todavía oxigenada, y por eso la reanimación solo con compresiones funciona razonablemente en los primeros minutos. En el niño el paro llega por asfixia: la sangre ya está desaturada cuando el corazón se detiene, de modo que circular sangre sin oxígeno no sirve de mucho. De ahí que en pediatría la ventilación no sea un complemento de las compresiones, sino la mitad del tratamiento.
📊 Y esto tiene respaldo en datos, no solo en fisiología. En la cohorte poblacional japonesa de Kitamura (Lancet 2010), con 5170 niños con paro extrahospitalario, en los niños de 1 a 17 años con paro de causa no cardíaca la reanimación convencional por testigos —con ventilación de rescate— logró un desenlace neurológico favorable en 7,2 % frente a 1,6 % con compresiones solas (OR 5,54; IC 95 % 2,52–16,99). En los de causa cardíaca, en cambio, las dos modalidades fueron equivalentes (9,9 % frente a 8,9 %; OR 1,20; 0,55–2,66). Es decir: cuando el paro del niño es asfíctico —que es lo habitual—, ventilar cambia el resultado. Dos honestidades: es un estudio observacional y en testigos, no en un equipo de urgencia; y en los lactantes menores de un año el desenlace fue malo en todos los grupos (1,7 %), de modo que no respalda optimismo, sino la prioridad de la ventilación.
La escalera de la vía aérea, de abajo hacia arriba
Posición y apertura. En el lactante, la cabeza grande y el occipucio prominente flexionan el cuello cuando se lo acuesta plano: se corrige con un rollo bajo los hombros, no bajo la cabeza. En el niño mayor, extensión de la cabeza y elevación del mentón, o tracción mandibular si hay sospecha de lesión cervical. Si hay trauma, el cuello se mantiene alineado mientras se abre la vía aérea: alineación y apertura no son incompatibles, pero la apertura manda, porque una vía aérea cerrada mata antes que una lesión cervical no inmovilizada.
Aspirar solo lo que estorba. Secreciones, vómito, sangre, restos. No es un paso de rutina, y aspirar por aspirar retrasa la ventilación y estimula el vago.
Cánula orofaríngea del tamaño medido. De la comisura al ángulo de la mandíbula. Demasiado corta empuja la lengua, demasiado larga obstruye. En el niño con reflejos conservados provoca vómito: ahí no corresponde.
Bolsa y mascarilla con oxígeno, hecha bien y a dos manos si hace falta. Esta es la técnica que resuelve la mayoría de los casos, y la que más se subestima. Mascarilla que cubra boca y nariz apoyada en el mentón, sin tapar los ojos; un reanimador sella con las dos manos y otro aprieta la bolsa. El criterio de éxito es uno y solo uno: el pecho se mueve. Si el pecho no se mueve, el problema es sello, posición, obstrucción o volumen —en ese orden— y no se avanza al siguiente escalón sin resolverlo.
Máscara laríngea como alternativa, si la bolsa y mascarilla no funcionan o no hay quien intube. Es más rápida de colocar que un tubo y no requiere laringoscopía. Verificar los tamaños disponibles en el servicio y su correspondencia con el peso.
Intubación, por quien tenga la competencia y sin interrumpir las compresiones. En plena reanimación no es prioritaria: la ventaja es que permite compresiones continuas y protege de la aspiración, y el costo es la pausa y el riesgo de intubación esofágica o de tubo desplazado. Confirmación obligatoria con capnografía —y con auscultación y movimiento del tórax—. En el niño el tubo se desplaza con facilidad: se fija, se marca y se reconfirma después de cada movilización.
🔧 Si el pecho no se mueve, la lista es corta y se recorre en orden. Sello —reposicionar la mascarilla, probar a dos manos—; posición —rollo bajo los hombros en el lactante, alinear—; obstrucción —abrir la boca, mirar, aspirar si hay algo, cánula orofaríngea—; volumen y presión —apretar un poco más, un poco más lento—; y por fin alternativa de vía aérea. Y en el niño con enfermedad obstructiva, recordar que la espiración puede necesitar más tiempo que la inspiración: la ventilación muy rápida atrapa aire y puede llegar a comprometer el retorno venoso.
⚖️ Un punto en que las guías vigentes no coinciden, y esta página lo dice en lugar de elegir. La frecuencia de ventilación con vía aérea avanzada es objeto de recomendaciones distintas: algunas guías proponen un rango único alrededor de 20 a 30 ventilaciones por minuto para lactantes y niños, y otras una frecuencia escalonada por edad, más alta en el lactante y más baja en el adolescente hasta acercarse a la del adulto. También difieren en el uso preferente del tubo con balón frente al sin balón —hoy el tubo con balón es ampliamente aceptado en pediatría, con atención a la presión del balón— y en el lugar del videolaringoscopio y de la máscara laríngea. Lo que corresponde verificar es qué frecuencia, qué dispositivo y qué secuencia usa el protocolo del servicio, y usar esa. Lo que no cambia en ninguna guía: no hiperventilar, y confirmar la vía aérea avanzada con capnografía.
06
Peso, dosis, energía y accesos
El peso es el dato del que depende todo lo demás · y es el más débil
⚖️ Antes de la calculadora, la advertencia que la calculadora no puede dar. Toda la aritmética pediátrica se apoya en el peso, y el peso en urgencia casi nunca se mide: se estima. En el metaanálisis de Wells (2017), la proporción de estimaciones dentro de un 10 % del peso real fue de 78,0 % para la cinta PAWPER, 70,9 % para el método Mercy, 69,8 % para la estimación de los padres y 55,6 % para la cinta Broselow, mientras que las fórmulas basadas solo en la edad tuvieron una exactitud muy baja y los autores concluyen que deberían abandonarse. La consecuencia práctica es directa: si el servicio tiene una cinta de estimación por talla, la cinta se usa; si no, se le pregunta a quien acompaña al niño; y la fórmula por edad es el último recurso, con la incertidumbre dicha en voz alta. Y en todos los casos: la dosis se confirma con una segunda persona antes de administrarla.
Calculadora de peso, dosis, energía y material
Escribe el peso para calcular dosis, energía de desfibrilación y calibres. Si no hay peso, elige la edad y la calculadora lo estima — advirtiendo que esa estimación es la menos exacta de todas.
Advertencia. Esta herramienta solo aplica aritmética a esquemas de dosis habituales: no valida la indicación, no conoce la función renal o hepática del niño, no considera interacciones y no reemplaza el formulario ni el protocolo del servicio. Las dosis máximas, las concentraciones de las presentaciones disponibles, las energías de desfibrilación y los calibres deben verificarse antes de administrar o programar. La estimación de peso por edad tiene exactitud baja y está puesta solo como último recurso.
Los umbrales por edad · ¿esta frecuencia es normal? ¿está hipotenso?
Signos vitales por edad
Elige la edad para ver los rangos de referencia y el umbral de hipotensión de esa banda.
Advertencia. Los rangos de referencia de frecuencia cardíaca y respiratoria varían entre fuentes y se modifican con la fiebre, el dolor, el llanto, la agitación y los fármacos: sirven para interpretar una tendencia, no para etiquetar un número aislado. El umbral de hipotensión marca el límite inferior aceptable, no una meta, y en el niño la presión normal no descarta shock (sección 01). Verificar los rangos y los umbrales que usa el protocolo institucional.
El acceso vascular, con plazo y sin romanticismo
🦴Vía intraósea. Es la vía de elección cuando no hay acceso periférico inmediato, y en el niño en paro eso es la mayoría de las veces. Dos intentos periféricos o 90 segundos, y se pasa a intraósea; sitios habituales: tibia proximal, tibia distal, húmero proximal y fémur distal, según el dispositivo y la edad. Admite todos los fármacos y fluidos de la reanimación, incluida la sangre, requiere empuje o presión para infundir, y hay que confirmar la posición antes de usarla. Verificar el dispositivo disponible, los sitios autorizados y la técnica con el protocolo institucional.
💉Acceso periférico. Si se consigue rápido, perfecto: es el más cómodo. Lo que no corresponde es gastar cinco minutos y tres personas en conseguirlo mientras el niño está en paro.
🚫La vía endotraqueal no es una vía de reanimación pediátrica. La absorción es errática e impredecible; si hay vía aérea avanzada pero no hay acceso vascular, la respuesta es conseguir una intraósea, no administrar la adrenalina por el tubo. Verificar la conducta local, pero el orden de preferencia es intravenosa o intraósea muy por delante de cualquier otra.
🧪Lo que se saca en el mismo pinchazo. Glicemia capilar siempre; y según el caso, gases con electrolitos, lactato, hemograma, pruebas de coagulación, función renal, calcio, magnesio, grupo y pruebas cruzadas, y tóxicos. En el paro, la muestra que más cambia conductas de inmediato es la glicemia y el potasio.
✖ Los errores de dosis que más se repiten en pediatría
  • Confundir las dos concentraciones de adrenalina.La dosis de reanimación pediátrica es 0,01 mg/kg por vía intravenosa o intraósea, que corresponde a 0,1 mL/kg de la solución de 0,1 mg/mL (la diluida, «1:10 000»). La presentación habitual en Chile es de 1 mg/mL —diez veces más concentrada—, de modo que usarla sin diluir es un error por diez. La dilución se prepara y se rotula antes, no con el niño en paro. Y ojo: la dosis de la anafilaxia es otra cosa —intramuscular, en el muslo, con la presentación de 1 mg/mL— y no debe mezclarse mentalmente con esta.
  • Olvidar la dosis máxima.En el adolescente grande, la dosis calculada por kilo puede superar la del adulto. Varios fármacos de la reanimación tienen un techo: verificar los topes de cada uno en el formulario del servicio antes de administrar.
  • Calcular sobre un peso inventado.Una fórmula por edad en un niño con desnutrición o con obesidad puede errar muy lejos. Si el peso es una estimación, se dice que lo es, y se revisa en cuanto haya un dato mejor.
  • Dar bicarbonato, calcio o glucosa «por si acaso».Ninguno mejora el desenlace del paro pediátrico de forma rutinaria, y los tres pueden dañar. Tienen indicaciones precisas —hiperkalemia, hipocalcemia, intoxicación por bloqueadores de canales de calcio, hipoglicemia documentada, acidosis por tóxicos— y fuera de ellas no corresponden. La glucosa, en cambio, se mide siempre: lo que no corresponde es administrarla sin medir.
  • Programar la energía de desfibrilación en «adulto» o en modo automático sin revisar.La energía pediátrica se calcula por kilo y se programa en joules, con parches del tamaño adecuado. Si solo hay desfibrilador de adulto, se usa: una descarga de más energía es mejor que ninguna descarga. Verificar con el protocolo institucional los parches, el atenuador pediátrico y el modo del equipo del servicio.
  • Administrar sin confirmación cruzada.Fármaco, concentración, dosis en mg, volumen en mL y vía, dichos en voz alta por quien prepara y repetidos por quien administra. Es el único control que detecta el error por diez antes de que entre en la vena.
Por qué el error de dosis es un problema pediátrico y no general. En el adulto, casi todos los fármacos de reanimación tienen una dosis fija que el equipo repite de memoria. En el niño, cada dosis es una multiplicación hecha a mano, bajo presión, por alguien que a lo mejor no reanima niños a menudo, sobre un peso que además es una estimación. No hay forma de eliminar la aritmética, pero sí de blindarla: peso escrito, dosis precalculadas, concentraciones rotuladas y doble confirmación en voz alta.
07
Las causas reversibles · y los desvíos pediátricos
Lo que hay que decir en voz alta en cada pausa de dos minutos
🗣️ La lista de causas reversibles no sirve si se piensa: sirve si se dice. Una vez por ciclo, quien lidera la recorre en voz alta y alguien contesta por cada una: descartada, tratada o pendiente. El valor no está en recordar los nombres, está en que el equipo escuche que tres de ellas siguen sin respuesta. Y en el niño conviene empezar siempre por la misma, porque es la que más veces es la correcta.
Las ocho, en orden de probabilidad pediátrica
1Hipoxia. La primera siempre, porque es la más frecuente en el niño. ¿El pecho se mueve? ¿Hay oxígeno conectado? ¿El tubo está donde debe estar y la capnografía lo confirma? ¿Hay obstrucción? Si hay una sola causa que revisar dos veces, es esta.
2Hipovolemia. Hemorragia —externa, torácica, abdominal, pélvica, retroperitoneal, o intracraneal en el lactante—, deshidratación grave por gastroenteritis, quemadura extensa, shock séptico con fuga capilar. En el niño pequeño, un volumen de sangre que en un adulto sería menor puede ser exanguinante. Tratamiento: volumen y, si es hemorragia, sangre y control del foco.
3Hipoglicemia y trastornos metabólicos. La glicemia se mide en todo niño en paro: en el lactante las reservas de glucógeno son escasas y la hipoglicemia aparece rápido. También hipocalcemia, hipomagnesemia e hiponatremia graves. Es la causa reversible más fácil de descartar y la que más veces se posterga.
4Hiperkalemia (e hipokalemia). Sospechar en insuficiencia renal, rabdomiólisis, aplastamiento, quemadura eléctrica, hemólisis masiva, insuficiencia suprarrenal y en el niño con nefropatía conocida. El electrocardiograma antes del paro da la pista: QRS ancho, T picudas, P que desaparece. Tratamiento dirigido —calcio, bicarbonato, insulina con glucosa, salbutamol; el esquema y las dosis se verifican con el protocolo institucional—.
5Hipotermia. Inmersión en agua fría, exposición, lactante pequeño con gran superficie corporal. Cambia la regla de cuándo parar: en hipotermia grave la reanimación se prolonga mientras se recalienta, y el niño no está muerto hasta que está caliente y muerto. Requiere decidir temprano el centro de referencia y, si existe el recurso, plantear la circulación extracorpórea.
6Neumotórax a tensión. Trauma, ventilación con presión positiva, crisis obstructiva grave, procedimiento reciente —vía central, toracocentesis—, enfermedad pulmonar con bulas. En el niño en paro el diagnóstico es clínico y ecográfico, y la descompresión no espera la radiografía.
7Taponamiento cardíaco. Trauma penetrante, posoperatorio cardíaco, pericarditis, neoplasia, uremia. La ecografía a pie de cama lo resuelve en segundos, hecha en la pausa del análisis del ritmo y por alguien que ya sepa qué busca. El taponamiento traumático no es una indicación de pericardiocentesis: es una indicación de toracotomía (sección 08).
8Tóxicos y tromboembolismo. En pediatría los tóxicos pesan mucho más que el tromboembolismo. Todo paro pediátrico sin explicación es, hasta que se demuestre lo contrario, una posible intoxicación: fármacos de la casa, de los abuelos, drogas, productos de aseo, plantas, monóxido de carbono, y en el adolescente la intoxicación intencional. El tromboembolismo, aunque raro, existe en el adolescente con factores de riesgo —anticonceptivos, inmovilización, trombofilia, catéter central, cáncer—.
Los desvíos · situaciones que cambian la conducta por completo
Obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño. Si tose con fuerza, no se interviene: se alienta a toser y se vigila sin tocar. Si la tos es inefectiva y está consciente: en el lactante, 5 golpes interescapulares y 5 compresiones torácicas alternados; en el niño, golpes interescapulares y compresiones abdominales. Si pierde la conciencia: al suelo o a la camilla, abrir la vía aérea, mirar la boca y retirar el objeto solo si se ve y se alcanza —nunca a barrido ciego con el dedo, que lo impacta más—, dar ventilaciones de rescate e iniciar reanimación. En las compresiones abdominales del niño hay que vigilar activamente la lesión de órganos intraabdominales después del episodio.
Ahogamiento por inmersión. Es el paro asfíctico por excelencia y por eso empieza por la ventilación: ventilaciones de rescate antes y durante, con compresiones enseguida. No se pierde tiempo intentando «sacar el agua» —las compresiones abdominales con ese fin no corresponden y aumentan el riesgo de aspiración—. Casi siempre hay hipotermia asociada, que prolonga la reanimación y obliga a medir la temperatura central. Y hay que preguntarse por qué se ahogó: convulsión, arritmia, trauma cervical por zambullida, alcohol o drogas en el adolescente.
Anafilaxia. El tratamiento es adrenalina intramuscular en la cara anterolateral del muslo, con la presentación de 1 mg/mL, repetible a los 5–10 minutos, más volumen generoso y posición en decúbito —sentar o poner de pie a un paciente anafiláctico hipotenso puede ser letal—. Si llega al paro, se reanima y la adrenalina pasa a las dosis y la vía de la reanimación. Las dosis exactas por peso, el intervalo y el lugar de los antihistamínicos, los corticoides y la infusión de adrenalina se verifican con el protocolo institucional.
Intoxicación con antídoto. Opioides —naloxona, y recordar que el problema es la apnea: ventilar es el tratamiento y la naloxona es el complemento—; antidepresivos tricíclicos y bloqueadores de canales de sodio —bicarbonato de sodio—; bloqueadores de canales de calcio y betabloqueadores —tienen su propia página—; anestésicos locales —emulsión lipídica—; monóxido de carbono —oxígeno al 100 % y consulta por cámara hiperbárica—. Llamar al centro de información toxicológica de referencia es parte del tratamiento, no un trámite. Dosis y disponibilidad de cada antídoto: verificar con el protocolo institucional.
Niño con cardiopatía congénita, con cirugía cardíaca previa o con hipertensión pulmonar. La fisiología puede ser radicalmente distinta —ventrículo único, derivación sistémico-pulmonar, circulación en paralelo—, y conductas habituales pueden ser dañinas. Acá la instrucción es una sola: llamar al cardiólogo pediátrico o al centro que lo controla, en el primer minuto, y pedir el plan específico de ese niño. La saturación «baja» puede ser su saturación normal; la hiperoxia y los cambios de resistencia pulmonar pueden descompensarlo. No se improvisa sobre una anatomía que no se conoce.
Paro sin explicación en un lactante. Dos cosas a la vez, sin que una impida la otra: reanimar con todo, y considerar desde el principio la posibilidad de un traumatismo no accidental o de una intoxicación. Lesiones que no cuadran con el relato, relatos que cambian, fracturas en distintos estadios, hemorragias retinianas, lesión intracraneal sin mecanismo. El manejo clínico no cambia; lo que cambia es que se documenta con precisión, se preserva lo que haya que preservar y se activa el protocolo institucional de protección de la infancia y la notificación que corresponda. Es una obligación legal y ética, y sostenerla no es acusar a nadie: es proteger al niño y a sus hermanos.
🫀 El ritmo desfibrilable es minoritario en el niño, pero existe y hay que buscarlo. La fibrilación ventricular y la taquicardia ventricular sin pulso aparecen sobre todo en el niño con cardiopatía conocida, en el que tiene un canalopatía o una miocardiopatía, en la intoxicación por cardiotóxicos, en la hiperkalemia, en el trauma torácico cerrado por impacto directo y en el paro súbito del adolescente sano durante el ejercicio. Por eso el monitor va en los primeros 90 segundos: es la única causa de paro pediátrico cuyo tratamiento específico se pierde si nadie mira el ritmo. En el niño reanimado por un paro súbito sin causa clara, el estudio posterior de canalopatías y miocardiopatías —y el estudio de la familia— es parte del plan de alta, no un detalle. Las energías de desfibrilación y su escalonamiento son un punto en que las guías vigentes difieren (ver la calculadora de la sección 06): se usa el esquema del protocolo institucional.
08
Paro cardiorrespiratorio traumático
El algoritmo se invierte: la causa primero, el fármaco al final
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🔄 Acá cambia la jerarquía, no los gestos. En el paro médico la secuencia es comprimir, ventilar, mirar el ritmo, dar adrenalina y buscar causas. En el paro traumático la secuencia es deshacer las cuatro causas mecánicas, todas a la vez y con varias manos, mientras alguien comprime y alguien ventila. Las compresiones no sobran —sostienen lo poco que hay mientras se resuelve la causa—, pero comprimir un corazón vacío no lo llena: en un niño exanguinado, el tratamiento es sangre y control del sangrado, y ninguna cantidad de compresiones lo sustituye.
H · O · T · T — las cuatro, en paralelo no es una secuencia: son cuatro tareas simultáneas que se reparten por nombre H HEMORRAGIA Presión directa · empaquetar Torniquete en extremidad Cinturón pélvico · alinear Férulas de fémur SANGRE, no cristaloide Ácido tranexámico O OXIGENACIÓN Abrir la vía aérea Bolsa y mascarilla con O₂ Vía aérea avanzada Capnografía Alineación cervical sin hiperventilar T TENSIÓN Descomprimir los dos hemitórax, sin esperar la radiografía Toracostomía digital o punción, según técnica y después, tubo pleural T TAPONAMIENTO Ecografía en la pausa Si es penetrante y hubo signos de vida recientes: toracotomía en el box, no en pabellón NO pericardiocentesis MIENTRAS TANTO Compresiones y ventilación andando · dos accesos o intraóseas · calentar al niño y evitar que se enfríe La adrenalina ocupa un lugar secundario y discutido: no reemplaza la sangre ni el control del sangrado
Esquema 3 · el algoritmo invertido del paro traumático. Las cuatro casillas no se recorren en orden: se asignan por nombre y se ejecutan a la vez, porque cada una por separado puede ser la causa única y ninguna espera a la anterior. Dibujo orientativo.
Los ocho gestos del paro traumático pediátrico
💧 Ácido tranexámico: qué se puede decir y qué no. En el adulto con trauma y hemorragia, el beneficio está establecido y es tiempo-dependiente. En el niño no existe un ensayo aleatorizado equivalente: la evidencia pediátrica más citada es PED-TRAX (Eckert, J Trauma Acute Care Surg 2014), una revisión retrospectiva de 766 pacientes de 18 años o menos en un hospital militar en Afganistán, de los cuales 66 recibieron ácido tranexámico con dosificación de adulto; su uso se asoció de forma independiente a menor mortalidad (OR 0,3; p = 0,03) sin exceso de complicaciones tromboembólicas. Es un estudio observacional, de nivel IV, en trauma de guerra predominantemente penetrante, con los pacientes que recibieron el fármaco más graves al inicio: sugiere beneficio, no lo demuestra. Por eso la formulación de esta página es: es razonable administrarlo precozmente en el niño con trauma y hemorragia significativa, y la dosis, la vía, el plazo máximo desde la lesión y el esquema de mantención se verifican con el protocolo institucional, que es donde está definida la extrapolación que use el servicio.
📉 Adrenalina en el paro traumático: la honestidad incómoda. En una cohorte retrospectiva multicéntrica de 1631 pacientes adultos y pediátricos con paro traumático prehospitalario en siete centros de trauma (Witt, Prehosp Emerg Care 2025), la administración prehospitalaria de adrenalina se asoció a menor supervivencia al alta (5 % frente a 16 %; riesgo relativo ajustado 0,33 [IC 95 % 0,23–0,46]), con el efecto concentrado en el trauma cerrado (aRR 0,20 [0,11–0,37]) y sin diferencia significativa en el penetrante (aRR 0,62 [0,30–1,28]). Hay que leerlo con cuidado: es retrospectivo, la cohorte es mayoritariamente adulta (edad mediana 35 años) y hay confusión por indicación evidente —se da adrenalina a los que están peor—, de modo que no prueba que la adrenalina dañe. Lo que sí sostiene, junto con la fisiología, es la jerarquía que esta sección propone: en el paro traumático la adrenalina no es el tratamiento, y darla no puede desplazar ni retrasar el control del sangrado, la descompresión torácica y la transfusión. Si administrarla o no, y en qué momento, lo define el protocolo institucional.
✖ Toracotomía de reanimación en el niño · dónde está el límite
  • En el trauma penetrante del niño, los resultados son comparables a los del adulto.La revisión de cuatro décadas de literatura de Moskowitz (2018) concluye que, en trauma torácico penetrante, la mortalidad de la toracotomía en urgencia es comparable entre pacientes pediátricos y adultos. Es decir: cuando hay indicación, la edad no es la razón para no hacerla.
  • En el trauma cerrado del niño menor de 15 años, esa misma revisión no encontró ningún sobreviviente.Sobre la literatura publicada entre 1980 y 2017, los autores plantean que en pacientes de 0 a 14 años sin signos de vida tras un trauma cerrado debería considerarse no realizar la toracotomía, y que entre 15 y 18 años se manejen según los principios del adulto. Es una revisión de series publicadas, de nivel IV, con el sesgo de publicación que eso implica —pero es la mejor síntesis disponible, y apunta en una dirección clara—.
  • El taponamiento traumático no se punciona.La pericardiocentesis con aguja en el taponamiento por trauma penetrante drena poco, se vuelve a llenar y retrasa la única maniobra que resuelve, que es abrir el tórax. Esta regla es la misma que sostiene la página de pericardiocentesis de este orientador.
  • Lo que decide no es solo el mecanismo: es el tiempo y los signos de vida.Signos de vida recientes —movimiento, respiración, pulso, actividad eléctrica, reactividad pupilar—, tiempo corto desde la pérdida de esos signos, y un equipo con la competencia y el instrumental disponibles acá y ahora. Los plazos exactos, las indicaciones y quién la realiza en cada servicio se verifican con el protocolo institucional.
  • Y hay que decir lo que esto significa.El paro traumático pediátrico tiene una supervivencia baja, y el trauma cerrado sin signos de vida en el niño pequeño es una de las situaciones de peor pronóstico de toda la medicina de urgencia. Decirlo no es rendirse: es la base para no hacer sobre un niño un procedimiento mutilante que la evidencia disponible no respalda, y para dedicar ese tiempo a la familia.
Y la pregunta que no hay que olvidar en ningún paro traumático. ¿Por qué se accidentó? Una convulsión, una arritmia, una hipoglicemia, una intoxicación o un síncope pueden ser la causa del accidente y no su consecuencia, y en ese caso el niño tiene dos problemas y el segundo sigue sin tratar. Lo mismo vale al revés: el niño que llegó por un problema médico puede haberse golpeado al caer.
09
Después del retorno de circulación · y cuándo detenerse
El reloj neurológico recién empieza · y la decisión más difícil
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🧠 El retorno de circulación no es el final: es el comienzo del período en que se decide cómo va a quedar este niño. Lo que se gana en las horas siguientes —no hipotensión, no hipoxia, no hiperoxia, no hipocapnia, no fiebre, no hipoglicemia, no convulsiones sin tratar— se mide en meses de desarrollo. Y es también el momento en que el equipo baja la guardia, justo cuando el niño está más inestable y es más fácil que vuelva a caer.
Los ocho gestos después del retorno de circulación
Cuándo detenerse · lo que se puede decir con honestidad
⚖️No existe una regla validada de término de la reanimación en pediatría equivalente a las del adulto. Es una decisión clínica, del equipo, construida con varios elementos y no con un cronómetro. Cualquier plazo en minutos que aparezca en esta página sería una invención: no lo hay.
📋Lo que pesa en la decisión. La causa y si es reversible; el tiempo total de paro y el tiempo sin reanimación; si fue presenciado y si recibió reanimación por testigos; el ritmo inicial y si hubo algún retorno de circulación; la temperatura; el CO₂ exhalado y su tendencia; la respuesta a lo que se ha hecho; la disponibilidad de reanimación extracorpórea; y la voluntad previamente expresada o el plan de cuidados de un niño con enfermedad avanzada conocida.
⏳Las situaciones en que hay que prolongar. Hipotermia —se reanima mientras se recalienta—, intoxicación con antídoto o con posibilidad de depuración, causa reversible identificada y en tratamiento, paro presenciado en el servicio con reanimación inmediata, y la posibilidad real de circulación extracorpórea en un plazo útil. En estos casos, el tiempo transcurrido pesa mucho menos de lo habitual.
🫂Cómo se toma. En voz alta, por quien lidera, después de una revisión explícita de las causas reversibles una por una y con el acuerdo del equipo. La familia debe estar informada antes del final, no enterarse del final, y si quieren estar presentes y las condiciones lo permiten, se les acompaña a estar. Y se registra: hora de inicio, hora de término, quién la tomó, qué se descartó y con qué información.
❗Lo que no corresponde. Decidir en solitario y sin decirlo; «seguir un poco más» sin un objetivo definido para que nadie tenga que decidir; o detenerse sin haber revisado la lista de causas reversibles. La reanimación interminable sin plan no es compasión con el niño: es incomodidad del equipo, y tiene un costo para la familia.
🩺 Reanimación extracorpórea: la pregunta que hay que hacer temprano o no hacerla. En centros que cuentan con el recurso, la circulación extracorpórea durante la reanimación es una opción en el niño con paro intrahospitalario presenciado, de causa potencialmente reversible y con reanimación de buena calidad desde el comienzo —particularmente en el niño con cardiopatía y en el posoperatorio cardíaco—. Lo decisivo es operativo: la decisión se plantea en los primeros minutos, porque activar un equipo de circulación extracorpórea toma tiempo y a los quince minutos ya es tarde para empezar a averiguarlo. Si existe o no en la red de este servicio, a quién se llama, qué criterios usa y en cuánto tiempo llega: eso se averigua antes de necesitarlo y se verifica con el protocolo institucional.
10
Registro, familia y repaso del equipo
Lo que queda escrito, lo que se dice y lo que se aprende
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Registro de reanimación pediátrica
REANIMACIÓN PEDIÁTRICA EN SERVICIO DE URGENCIA

Nombre / identificación: _______________________________  Edad: __ a __ m
PESO USADO: ____ kg   ·   origen: medido / cinta de talla / referido por familia / por edad
Acompañante presente: _________________________  Vínculo: ______________

CONTEXTO
Lugar del paro: domicilio / vía pública / ambulancia / sala de espera / box / otro: ______
TRAUMA:  no / sí  →  mecanismo: ________________________________________
Presenciado: sí / no      RCP por testigos: sí / no / desconocido
Antecedentes relevantes: cardiopatía / neumopatía / neuropatía / oncológico / otros: ______
Fármacos en casa / posible intoxicación: _______________________________
Alergias: ______________  Última comida / vía aérea difícil conocida: ______

TIEMPOS (hora del reloj, no duraciones)
Pérdida del pulso                                   __:__ h
Inicio de compresiones                              __:__ h
Ventilación con bolsa y mascarilla iniciada         __:__ h
Monitor conectado · primer ritmo: ______________    __:__ h
Acceso vascular: periférico / INTRAÓSEO (sitio: ______)   __:__ h
Vía aérea avanzada: tubo __ mm (con/sin balón) a __ cm · máscara laríngea nº __   __:__ h
   Confirmada con capnografía: sí / no
Retorno de circulación                              __:__ h   (o: no hubo)
Término de la reanimación                           __:__ h

DESFIBRILACIÓN
Descarga 1: ____ J a las __:__    Descarga 2: ____ J a las __:__
Descarga 3: ____ J a las __:__    Descarga 4: ____ J a las __:__
Ritmo tras cada descarga: ______________________________________________

FÁRMACOS (dosis en mg y volumen en mL, con hora)
Adrenalina (0,1 mg/mL): ____ mg = ____ mL   horas: __:__ __:__ __:__ __:__
Amiodarona: ____ mg = ____ mL               horas: __:__ __:__
Otros (glucosa / calcio / bicarbonato / magnesio / naloxona / antídoto):
______________________________________________________________________
Fluidos: ____ mL/kg x ___ bolos = ____ mL totales · tipo: ______________
Hemoderivados: GR ____ mL · plasma ____ mL · plaquetas ____ mL
Ácido tranexámico: ____ mg a las __:__   (según protocolo institucional)
Doble confirmación de dosis en voz alta: sí / no

PARO TRAUMÁTICO · las cuatro causas
[ ] Hemorragia: presión / empaquetado / torniquete / cinturón pélvico / férula
[ ] Oxigenación: vía aérea y ventilación aseguradas
[ ] Tensión: descompresión derecha __:__   izquierda __:__   · tubo pleural: sí / no
[ ] Taponamiento: ecografía ______________ · toracotomía: sí / no, a las __:__
Protocolo de transfusión masiva activado: sí / no, a las __:__
Pabellón / angiografía solicitado: sí / no, a las __:__

CAUSAS REVERSIBLES (descartada / tratada / pendiente)
Hipoxia ______   Hipovolemia ______   Hipoglicemia ______   Hiper-hipokalemia ______
Hipotermia ______ (T° central ____ °C)   Neumotórax ______   Taponamiento ______
Tóxicos ______   Tromboembolismo ______
Glicemia: ____ mg/dL a las __:__   ·   Temperatura: ____ °C a las __:__

CALIDAD DE LA REANIMACIÓN
Relación usada: 15:2 / 30:2 / compresiones continuas con vía aérea avanzada
Cambio de compresor cada 2 min: sí / no   ·   CO₂ exhalado: ____ mmHg (tendencia: ____)
Interrupciones relevantes y motivo: ____________________________________

EQUIPO
Líder: ______________  Compresiones: ______________  Vía aérea: ______________
Fármacos: ______________  Registro: ______________  Familia: ______________
Ayuda solicitada a: ______________ a las __:__ · llegó a las __:__

DESPUÉS DEL RETORNO DE CIRCULACIÓN
PA ____/____ mmHg · FC ____ · SatO₂ ____ % con FiO₂ ____ · CO₂ exhalado ____
Vasoactivo: ______________ a ____ mcg/kg/min
Oxígeno titulado a normoxemia: sí / no   ·   Normocapnia: sí / no
Temperatura controlada (meta ____ °C) · fiebre evitada: sí / no
Convulsiones: no / sí → tratamiento: ______________
Electrocardiograma de 12 derivaciones: ______________
Destino: UPC pediátrica / pabellón / traslado a ______________ a las __:__

SI SE SUSPENDIÓ
Duración total: ____ min · hora de término __:__
Causas reversibles revisadas una por una: sí / no
Decisión tomada por: ______________ con acuerdo del equipo: sí / no
Familia informada antes del término: sí / no · presente: sí / no
Fundamento: ___________________________________________________________

OBLIGACIONES Y PROTOCOLOS (según normativa vigente)
[ ] Certificación / notificación de muerte      [ ] Aviso a Servicio Médico Legal si corresponde
[ ] Protocolo de protección de la infancia      [ ] Denuncia / aviso si corresponde
[ ] Custodia de muestras y objetos              [ ] Notificación epidemiológica si procede
[ ] Estudio de muerte súbita / canalopatías indicado y escrito en la epicrisis

REPASO DEL EQUIPO
Qué funcionó: _________________________________________________________
Qué faltó en el carro: _________________________________________________
Qué se demoró y por qué: _______________________________________________
Cómo quedó el equipo · apoyo ofrecido: _________________________________
Plantilla para transcribir a la ficha clínica. No se guarda nada en el dispositivo: al cerrar la página, el texto se pierde.
Uso clínico. Esta página es una ayuda memoria de apoyo a la atención de urgencia y no reemplaza el juicio clínico ni los protocolos vigentes del servicio, ni la asesoría del equipo pediátrico, del intensivista pediátrico, del cirujano infantil o del cardiólogo pediátrico, ni —y esto es especialmente cierto acá— el entrenamiento presencial y la simulación periódica en reanimación pediátrica. La reanimación de un niño es una competencia que se mantiene practicando: leer un checklist no sustituye el curso acreditado que esté vigente en el servicio, y la ventilación con bolsa y mascarilla, la intubación pediátrica, la máscara laríngea, la vía intraósea, la descompresión torácica, la toracostomía y la toracotomía de reanimación son procedimientos que requieren entrenamiento supervisado. El protocolo de reanimación pediátrica vigente de la institución es el que manda sobre esta página en cada punto en que difieran. Todas las dosis mencionadas, todas las energías de desfibrilación, todos los volúmenes de fluido y de hemoderivados y todos los calibres de material son órdenes de magnitud habituales y deben verificarse con el protocolo institucional y el formulario nacional antes de administrar o programar, junto con sus dosis máximas, contraindicaciones y forma de preparación. Se advierte de manera específica que la adrenalina de reanimación se usa a 0,1 mg/mL y que la presentación habitual en Chile es de 1 mg/mL, diez veces más concentrada, y que la dosis y la vía de la anafilaxia son distintas de las de la reanimación: la dilución, el rotulado y la confirmación en voz alta con una segunda persona se hacen antes de cada administración. La calculadora de peso, dosis, energía y material solo aplica aritmética a esquemas habituales, no valida la indicación, no conoce la función renal ni hepática del niño ni sus interacciones, y su estimación de peso por edad tiene exactitud baja y está puesta solo como último recurso: si el servicio dispone de una cinta de estimación por talla, es preferible a cualquier fórmula. La calculadora de signos vitales por edad entrega rangos de referencia que varían entre fuentes y se modifican con fiebre, dolor, llanto y fármacos; su umbral de hipotensión marca un límite inferior y no una meta, y una presión normal no descarta shock en el niño. El orientador del algoritmo no es una regla de decisión validada: reproduce la lógica del algoritmo en su forma más simple y no incorpora edad, comorbilidad, cardiopatía congénita ni tiempo transcurrido. Todas las metas de tiempo del cronómetro son propuestas de esta página, con una sola excepción parcial —la asociación entre demora en la adrenalina y menor supervivencia en el ritmo no desfibrilable, que proviene de un estudio observacional y sostiene la dirección, no un plazo—. Deben verificarse con el protocolo institucional, con el equipo pediátrico y con la red de derivación: la relación de compresiones y ventilaciones y la frecuencia de ventilación con vía aérea avanzada, que son puntos en que las guías vigentes discrepan entre sí; las energías de desfibrilación y su escalonamiento, también discrepantes, y el uso de parches pediátricos o atenuador; el tipo, el volumen y el ritmo de los bolos de fluido, y los gatillos, las proporciones y los volúmenes del protocolo de transfusión masiva pediátrico; la dosis, la vía, el plazo máximo y el esquema de mantención del ácido tranexámico en el niño, que es una extrapolación y no una indicación respaldada por un ensayo pediátrico; la conducta local sobre adrenalina en el paro traumático; los esquemas de hiperkalemia, hipoglicemia, hipocalcemia, anafilaxia e intoxicaciones y la disponibilidad de cada antídoto; el plazo para pasar a vía intraósea, el dispositivo y los sitios autorizados; los calibres, el uso de tubo con o sin balón y la presión del balón, y el lugar del videolaringoscopio y de la máscara laríngea; la técnica, el sitio y el calibre de la descompresión torácica por edad; las indicaciones, los plazos, el instrumental y quién realiza la toracotomía de reanimación en este servicio; las metas de presión arterial, de saturación y de CO₂ después del retorno de circulación y el vasoactivo de elección; el objetivo y la duración del control de temperatura; el esquema de tratamiento de las convulsiones; la existencia, los criterios, el contacto y el tiempo real de activación de la reanimación extracorpórea; los criterios locales para no iniciar o suspender la reanimación, de los que no existe una regla validada en pediatría, y la autoridad y la documentación de esa decisión; y las obligaciones normativas y no clínicas —certificación, aviso al Servicio Médico Legal, protocolo de protección de la infancia, denuncia, custodia de muestras y notificación epidemiológica—, que se verifican con la normativa vigente y con la dirección del establecimiento. Los esquemas son dibujos orientativos, no fotografías ni ilustraciones anatómicas a escala, y las profundidades de compresión en centímetros son equivalencias aproximadas del criterio real, que es un tercio del diámetro anteroposterior del tórax. El contenido cubre al lactante, el niño y el adolescente atendidos en un servicio de urgencia general, en los minutos en que el equipo pediátrico aún no ha llegado, y no cubre la reanimación del recién nacido en el momento del parto —que tiene otro algoritmo, otra relación de compresiones y su propia página— ni la conducción de una reanimación prolongada en una unidad de cuidados intensivos pediátricos. El cronómetro, el checklist y las calculadoras no guardan ningún dato: el registro se hace en la ficha clínica.